El Tortas Ahogadas Enrique El Viejo es un verdadero clásico tapatío que lleva décadas perfeccionando una de las preparaciones más representativas de Guadalajara. Aquí todo gira alrededor de la tradición: birote salado crujiente que aguanta perfecto la salsa, carnitas bien hechas (especialmente el cachete y la pancita) y una salsa de jitomate con un toque muy particular que puedes llevar del lado más suave al más picante. Es de esos lugares donde cada elemento está probado con el tiempo y simplemente funciona.
El spot es pequeño y sin pretensiones, con esa vibra auténtica de puesto de toda la vida, pero el sabor compensa todo. Vale la pena llegar con hambre, pedir una combinada o probar también sus tacos dorados para completar la experiencia. Es una parada obligada si quieres entender lo que realmente es una buena torta ahogada en Guadalajara: directa, intensa y completamente tradicional.